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Entrevistes

“España nunca podrá dar trabajo a todos los parados que tiene actualmente”

Arcadi Oliveres es Presidente de “Justicia y Paz”, Doctorado en ciencias Económicas, Profesor titular del departamento de economía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y desde hace ya medio año una de las voces más escuchadas por el movimiento de los indignados. Tranquilo pero tremendamente mordaz, Oliveres carga sin compasión contra el sistema económico actual y la connivencia que con él tienen los políticos. Sin tapujos afirma que “estamos en manos de delincuentes” y asegura que no hay forma de salir de esta crisis si no es con un modelo de redistribución del trabajo al estilo de cooperativas.

 ¿En que nivel democrático se encuentra nuestro mundo actual?

Hay una anécdota que siempre cuento y que me parece sintomática de nuestra situación. Visité hace cuatro años en Suiza una exposición sobre la sociedad y la política del país organizada por el gobierno. Entre otras cosas, me fijé en un plafón dónde se explicaba, mediante una pirámide,  el funcionamiento democrático suizo, que tiene mucha fama. El pueblo estaba en la base, los alcaldes un peldaño más arriba y así subiendo el triángulo hasta llegar al presidente de la nación. Sorpresivamente, aún no se había llegado a la cúspide. ¿Quién estaba pues? Nestlé! Y eso lo contaba el propio ministerio de interior suizo…

¿El capitalismo ha dado el mando a las empresas y se lo ha quitado a los políticos?

Los políticos son, en el mejor de los casos, unos simples títeres de las multinacionales. Nadie se atreve a hacerles frente porque los intereses económicos pasan por delante de todo y así, actúan en connivencia con ellas aunque sean corruptas. ¡Estamos en manos de delincuentes!

Déme algún caso…

Hay muchos. Por ejemplo el del mayor ladrón de todos. Hasan II de Marruecos muerto hace 10 años. Dejó en París a su nombre 50.000 millones de dólares, dos veces y media la deuda externa de su país. No obstante, el monarca fue recibido siempre cortésmente por todas las cancillerías europeas e incluso el rey Juan Carlos I de España se refería a él como “mi estimado hermano”. Como este hay infinitos casos y en menor medida también. Otro ejemplo es el de la Caja Castilla La Mancha, rescatada hace un año por el gobierno español, dónde sus máximos responsables tenían el costumbre de darse créditos a ellos mismos sin devolverlos. El gobierno dio 9.000 millones de euros para rescatarla, y ¿sabe quienes eran sus dirigentes? Juan Antonio Hernandez Moltó, diputado socialista e Ignacio López del Hierro, marido de la actual presidenta de la comunidad y  secretaria general del PP Maria Dolores de Cospedal. ¿Le suena?

Y con este panorama, ¿como vamos a salir de la crisis?

Hace falta valentía. Hay que redistribuir el trabajo ya que es imposible que se asuman los 5 millones que España tiene actualmente. Nunca se encontrará trabajo para todos ellos y la solución pasa por reducir las horas de trabajo semanal de 40 a 35 horas, como lo hizo hace años el ministro francés Lionel Jospin. Las cinco horas que faltaban se repartían entre parados y el gobierno pagaba a los trabajadores este tiempo recortado como horas de paro. Redujo el desempleo en un millón y medio de personas en dos meses. Otra solución pasa, aunque suene duro,  por frenar el crecimiento. El mundo occidental ya ha llegado al límite y toca ahora que países como Kenia, Haití o Bangladesh se desarrollen. Por su parte, el euro tendría que desaparecer tal y como lo conocemos hoy.

¿Habrá algún líder que nos saque del pozo, o los movimientos sociales como los indignados serán los que capitanearan el cambio?

Cualquiera que se dé cuenta de la perversidad del sistema. ¿Sabía que en España se evaden cada año del fisco 80.000 millones de euros sin que el gobierno no haga nada al respeto? ¿Porque tantos recortes si al final el dinero se va por otras vías? ¿Por que el gobierno dedica el dinero a salvar los bancos y no nacionaliza ninguno? Exijo la nacionalización de aquellos bancos que han recibido dinero público.

 Usted que ha dedicado su vida a la lucha social, ¿cree que ha valido la pena tanto esfuerzo cuando ve la situación actual?

Siempre vale la pena luchar. En el mundo hay muchas cosas que están mal, pero también ha habido muchas mejoras. Hace treinta años jamás había oído hablar de ecología en las aulas, nos pensábamos que el mundo era ilimitado.

 Se dice que el movimiento de indignados es una esperanza de cambio, pero ¿que explicación da a que naciera dos años después del estallido de la crisis financiera?

El tiempo de reacción de la sociedad es lento. El 15-M nació cuando se sobrepasó una cifra muy elevada de parados y se terminaron las ayudas para el desempleo. Cuando ya no se podía aguantar más, se salió a las plazas.

 Los indignados critican al capitalismo pero gran parte de la sociedad ha sido partícipe del sistema. ¿Cree que falta más autocrítica en este movimiento?

Es cierto que todos hemos participado de la fiesta en menor o mayor medida. Comprar pisos para especular, ir de viaje con el dinero del banco, adquirir un coche cuando no se necesita… todo esto se ha hecho, pero también es verdad que no todo el mundo ha actuado igual.

Hacia dónde cree que va el movimiento del 15-M?

Hace falta aún varios meses de pedagogía política. No podemos pedir resultados inmediatos como han hecho muchos, es absurdo. Hay que seguir con la reflexión en barrios y plazas e ir creando un discurso que sea capaz de hacerse valer en el futuro. Las líneas del movimiento se tienen  que basar en 15 o 20 demandas irrenunciables que hay que difundir y luchar por ellas en los próximos meses.

 ¿En que se concretaran estas peticiones de cambio?

Aún hay que hablarlo, pero seguro que temas como el paro, la vivienda o las pensiones estarán. Hay mucha gente que lucha por mejorar estos aspectos y una vez se hayan fijado, será el momento de presionar.

 ¿A los políticos? ¿Cuando?

No sólo a ellos. También a bancos, cajas de ahorros, notarios, empresas farmacéuticas… se tiene que trabajar en distintos frentes y eso se hará a partir de ahora.

¿Qué le hace pensar que serán escuchadas las reivindicaciones? ¿No se fijan un techo demasiado alto teniendo en cuenta que el movimiento hace tres meses que nació?

El 15-M ha tenido tres etapas. La primera de indiferencia total por parte de la clase política. La segunda de criminalización en cierta medida provocada por los disturbios del Parlament de Catalunya, y la tercera de atención debido a la multitudinaria manifestación del 19 de junio. Ha habido un cambio en pocos meses y ya algunas formaciones políticas quieren incorporar indignados en sus listas. Por lo que se refiere a reivindicaciones, no nos podemos echar atrás.

Àlvar Llobet

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